Recuerdo que cuando conocí los juegos de rol, como una gran
mayoría tomaba esto como juegos de ñoños, nerds, como quieran llamarlos, pero partido
en ver un episodio de “el laboratorio de Dexter” ya con esto y otras series
videos, películas entre otras cosas terminé conociendo de forma básica lo que
era jugar rol. En gran parte me interesaba, pero al mismo tiempo no por que
tenia en mente que si me metía tenía que de alguna manera e
Cuando pensé que era así de terrible, es por que solo vi
casos de las personas que dedicaban su vida a jugar rol y que si morían en el
juego, se Moria una parte de su vida donde se veía como sufrían tanto (por
regla general en la mayoría de los juegos de rol, si tu personaje muere en ese
mundo, tu no jugabas nunca más esa historia, porque ya sabes, estas muerto, y
muerto no puedes jugar rol, o algo así)
Después de años de conocer el rol de forma externa se me dio
la oportunidad de jugar finalmente sesiones de rol partiendo por el clásico
“dungeons and dragons”. Yo muy nervioso no tenia ni la menor idea de como se
jugaba, recuerdo que vi el tablero, las fichas, EL GRAN MANUAL, y especialmente
los dados donde el pánico era mucho mas grande que el hype.
Como era nuevo en el asunto, el master (quien nos narra la
historia a los jugadores, controla los enemigos, personajes secundarios, todo
en realidad) y los otros jugadores ya experimentados decidieron que seria mas
simple jugar sin mapa, ni tablero ni fichas, solo era nuestra hoja de personaje
con los status, los dados y el master con todo los que nos presentó.
Ya con personaje creado, habilidades, equipo e historia empezaba
el verdadero juego, al inicio yo decía cosas como, “mi personaje va a la
caverna y preguntara sobre X tema” como en tercera persona, pero cuando era el
turno de mis otros compañeros de aventuras, estos se metían en el personaje, estos
hablaban como su personaje con rasgos, acentos y si su personaje era por
ejemplo un guerrero tenia que ser fornido y poderoso su habla, y en caso de que
no cumpliera con mí rol, el master en la aventura lo castigaba con “situaciones
catastróficas que a cualquiera le podría pasar (pero como no estas siendo tu
personaje te toco a ti lamentablemente)” y yo… wow… no espere que un simple
juego de tablero podría tomarse tan serio.
Ya en la tercera sesión de juego decidí ser mi personaje
también, un guerrero de una dependencia de guerreros que nunca huía de una
batalla, entonces todas mis dediciones tenían que ser un si, y todas las
provocaciones tenían que ser un reto, por el cual me dificulto mas la partida,
pero aun así me entretenía mucho mas por que algo que hacia de pequeño como ser
el power ranger verde, podía hacerlo en un juego donde tus decisiones dependían
de los dados, pero también de tu “encanto” como personaje.
Irónicamente, después de la experiencia, sigo pensando que
es un juego ñoño, pero aun asi quiero volver a ser parte de esa ñoñes, quiero
caracterizarme con un personaje totalmente nuevos y con mis compañeros superar
una historia que nos presenta el master y que, a diferencia de los videojuegos,
toda decisión que tomaba podía afectar de formas variantes la verdadera
historia.
A pesar que siga siendo un entretenimiento de nicho se vea
poco llamativo, les recomiendo que prueben al menos unas cuantas veces por que
esto de que seas un personaje y que todo lo que decías de verdad puede afectar
la historia y siempre con las variantes que te puedan responder tus dados, es
un juego donde tus decisiones y la suerte van de la mano y eso le da mucho
efecto de sorpresa constante, hasta donde incluso tu como el héroe ancestral
pueda transformarse en el rey demonio villano malicioso satánico ateo porque
simplemente se te ocurrió seguir ese camino









